Uno de los paisajes más bellos que ofrece Sierra Nevada es el de sus
lagunas de alta montaña. En medio de la aridez de la zona de altas cumbres
surgen como autenticos oasis rodeadas (en la mayoría de los casos) de
verdes prados, conocidos localmente como borreguiles.
Es un hermoso espectáculo ver las lagunas durante la época de
deshielo, cuando las aguas aún están cubiertas por iceberg
flotantes, en un paisaje totalmente polar. A esto añadimos la gran
abundancia de agua, que surge por todas partes en esta época, formando
innumerables riachuelos y cascadas, creando un espectáculo
sobrecogedor.
No es de extrañar que, ante la belleza misteriosa de estos paisajes,
hayan surgido leyendas en torno a algunas de estas lagunas, como la de
Vacares, de la que incluso se dice que no tiene fondo y que conecta con el mar,
o la de las Yeguas, que aumentan aun más, si cabe, el atractivo
romántico de estos parajes.
Origen de las Lagunas
Las lagunas de Sierra Nevada tienen origen glaciar. Aunque actualmente no hay
glaciares en esta zona (recientemente se ha descubierto que el último,
situado en el Corral del Veleta, desapareció probablemente en el siglo
pasado), durante al menos la última época glacial existieron en
Sierra Nevada glaciares de pequeñas dimensiones. Estos modificaron el
relieve existente, creando formas típicas como circos (Corral del Veleta,
la Caldera, Hoya del Mulhacén), valles en U (río Veleta), depósitos
morrénicos, crestas (Tajos de la Virgen, Raspones de Río Seco) y
lagunas.
Si quiere saber más sobre los fenómenos glaciares en Sierra Nevada,
existe publicado por la Fundación Caja de Granada un estudio realizado
en 1.916 por Hugo Obermaier titulado "Los Glaciares Cuaternarios de Sierra Nevada",
cuya referencia completa se encuentra en la página de bibliografía (en construcción).
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