La belleza de Granada ha sido cantada en multitud de ocasiones. La sorpresa ante
su belleza de los Reyes Católicos al conquistarla, de Carlos V, que quiso
hacerla su capital, de los viajeros románticos del siglo XIX. Y no es de
extrañar, debido a sus monumentos, sus calles, plazas y fuentes de fuerte
sabor morisco, la vista de la Alhambra en lo alto, vigilando la ciudad.
Granada es una ciudad de agua: sus dos ríos, Genil y Darro, sus fuentes en plazas y jardines, aljibes, acequias. El agua que baja desde la nieve de Sierra Nevada y se derrama por toda la ciudad, creando jardines de ensueño como los de la Alhambra y el Carmen de los Mártires, donde nuestros sentidos se recrearán en sus sonidos, olores y paisajes. La Alhambra, residencia de los reyes Nazaritas, hermoso palacio árabe donde se conjuga la arquitectura y la naturaleza para crear un autentico paraíso terrenal. Palacios, jardines, fuentes, torres, murallas, todo sabiamente combinado con el no menos hermoso telón de fondo de Sierra Nevada, para crear uno de los monumentos más bellos del mundo. Es absolutamente inexcusable su visita.
Y no es solo la Alhambra. Granada posee muchos otros monumentos, eclipsados
muchas veces por ésta, que hacen que merezca la pena pasar varios días
Los dos barrios con más sabor de Granada son el Albaicín, y el Realejo, de fuertes reminescencias moriscas, con estrechos callejones, casas encaladas, hermosas panorámicas. En estos barrios veremos la casa granadina por excelencia: el Carmen, donde se junta la vivienda con el jardin y el huerto. Pero no solo Granada es su casco antiguo. También es una ciudad moderna, con innumerables comercios. Y al ser una ciudad universitaria, con una de las universidades más grandes de Andalucía, la oferta de locales de diversión nocturna es muy amplia y variada. Granada lo tiene todo: belleza, cultura, diversión. |
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