Son la parte más conocida y visitada de la Alhambra. Lo componen tres palacios, cada uno construido en distinta época. Estos son: el palacio del Mexuar, el palacio de Comares y el palacio de los Leones. Palacio del Mexuar
Es el palacio más antiguo, probablemente construido por Ismail I, y el que
peor se ha conservado con el paso del tiempo. Parte se encuentra arruinado y
el resto ha sufrido muchas modificaciones a lo largo del tiempo, lo que hace dificil
La visita oficial empieza en la sala del Mexuar, donde ser reunía el consejo
de ministros, y donde el sultán impartía justicia. Ha sido muy modificada
a lo largo del tiempo; las cuatro columnas centrales sostenían una linterna
de luces que fue suprimida para edificar, en tiempos cristianos, una segunda
planta. Se le unió una sala o patio que antes existía detrás
de la balaustrada renacentista y se utilizó la estancia como capilla.
Al fondo de la sala podemos ver un pequeño oratorio con vistas al Albaycín,
cuya entrada original se encontraba en el Patio de Machuca. Destaca el Mihrab, orientado
hacia la Meca, de rica decoración.
Por una puerta salimos al Patio del Cuarto Dorado, unión entre este palacio
y el de Comares. Tiene una hermosa fuente, copia de la original que actualmente
se encuentra sobre la fuente del Patio de Lindaraja, pórtico de tres arcos
al norte y la bella fachada del Palacio de Comares al sur. En la galería
norte encontramos la habitación denominada Cuarto Dorado.
Palacio de Comares
Es el palacio más importante, residencia oficial del Sultán y lugar
donde se encontraba la sala del trono. Fue edificado y ricamente decorado por
Yusuf I, a quien debemos gran parte de las construcciones existentes en la Alhambra.
En el Patio Dorado encontramos la fachada de acceso a este palacio, de gran
belleza y construida por Muhammad V, hijo de Yusuf I. En ella se abren dos
Continuando la visita, llegamos al Patio de los Arrayanes, también
conocido como de la Alberca y de Comares. Es un patio clásico de tipo
arábigo-andaluz, con dos pórticos en sus lados menores, una gran
alberca en la que se reflejan las construcciones, rodeada por macizos de arrayán,
y dos pilas de marmol que vierten sus aguas en el estanque. Los pórticos tienes
7 arcos semicirculares, siendo mayor el central, de paños de yeso calados. Sobre
el pórtico sur se elevan dos plantas, una con siete ventanas con celosías
de madera, siendo la central doble, y otra superior ésta con una galería sobre el patio.
Las dependencias del pórtico sur quedaron destruidas al constuirse el palacio
de Carlos V, que se adosa a éste. En el lado norte encontramos la mayor sala
de toda la Alhambra, el Salón de Embajadores, antiguo saló del trono.
Esta sala se encuentra cobijada dentro la Torre de Comares, que con sus 45 m. de
altura es la mayor de toda la fortaleza. Para llegar a ella, y tras atravesar el pórtico encontramos,
en primer lugar, la sala de la Barca, con hermoso techo de madera, copia del original
que ardió en un incendio en el siglo XIX; como nota curiosa decir que, tras
la puerta que se abre en la parte izquierda de esta sala se encuentra la letrina del
palacio, no visitable. Saliendo de la sala de la Barca, en el espacio entre ésta
y el Salón de Embajadores, podemos ver, a la derecha, un pequeño oratorio,
probablemente reservado para el Sultán.
Llegamos ya al Salón de Embajadores, envuelto en una relajante penumbra. La
iluminación nos llega de las ventanas presentes en los camarines que se abren
en las paredes, tres por cada muro. En la central, frente a la puerta, era donde
se situaba el trono y es la más ricamente decorada. A mayor altura. una serie
de ventanitas caladas iluminan el bello techo de madera, que representa los siete
cielos del cosmos islámico que recorre el alma del creyente hasta encontrar
a Allah.
De nuevo en el patio, seguiremos la visita por una habitación del lado
este, que nos comunica con el Palacio de los Leones. Esta comunicación es
moderna, ya que antiguamente estos dos palacios no estaban comunicados directamente.
Palacio de los Leones
Construido por Muhammad V, hijo de Yusuf I, está considerado la cumbre
del arte nazarí. Actualmente accedemos a este palacio desde una puerta, abierta en época
La primera estancia que encontramos es la Sala de los Mocárabes, denominada
así por su primitiva techumbre, hoy desaparecida. Tres arcos dan vista
al patio, rodeado en sus cuatro lados por galerías de arcadas y con la
famosa fuente de los Leones en su centro; hasta ella llegan pequeños
canales de agua procedentes de las fuentes que se encuentran en las habitaciones
que lo rodean. Los arcos se apoyan sobre columnas, a veces una, otras en grupos
de dos, tres y hasta cuatro, todo ricamente adornado. De los dos lados mas cortos
salen hacia el patio dos templetes con arcos de medio punto y de mocárabes.
Si salimos del patio hacia la derecha, entramos en la Sala de Abencerrajes, con
fuente de mármol en su centro y sendas alcobas a sus lados. Destaca, sobre toda
la decoración de la sala, la hermosísima cúpula de mocárabes,
con forma de estrella de ocho puntas.
Continuando la visita llegamos a la Sala de los Reyes, llamada así por
una de las pinturas que hay en su techo, que según la tradición
representa a los primeros reyes de la dinastía.
Acabamos la visita a este palacio en la Sala de Dos Hermanas, con disposición
muy parecida a la de la Sala de los Abencerrajes. Destaca aquí nuevamente la
cúpula de mocárabes, esta vez de forma octogonal. El nombre de la
sala se asocia a las dos grandes losas de marmol que hay, situadas en el suelo,
al lado de la fuente. Desde esta sala pasamos, por la puerta que hay frente a
la entrada, a la Sala de los Ajimeces y el mirador de Daraxa, probablemente la
parte más bella del palacio. El nombre del mirador significa "los ojos
de la casa de Aixa" debido a que, antes de que se construyeran las habitaciones
del Emperador, desde aquí se divisaba, en primer plano, huertos y jardines;
detrás de ellos, la muralla y al fondo el Albaycín. Es de destacar,
por su curiosidad, el techo de este mirador, hecho de cristales coloreados.
Volviendo a la Sala de Dos Hermanas, seguiremos la visita por la puerta abierta
en una de sus alcobas laterales, que nos llevará a las habitaciones del
Emperador.
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||