Palacios Nazaríes

Son la parte más conocida y visitada de la Alhambra. Lo componen tres palacios, cada uno construido en distinta época. Estos son: el palacio del Mexuar, el palacio de Comares y el palacio de los Leones.

Palacio del Mexuar

Es el palacio más antiguo, probablemente construido por Ismail I, y el que peor se ha conservado con el paso del tiempo. Parte se encuentra arruinado y el resto ha sufrido muchas modificaciones a lo largo del tiempo, lo que hace dificil Patio de Machuca conocer exactamente su aspecto original. Su entrada se realizaba desde la actual Torre del Cubo, entrando a unas dependencias junto a la Torre de Mohammed, de las que solo quedan las partes bajas de los muros. Continuaba el camino hasta el Patio de Machuca, así denominado por servir de aposentos a los arquitectos del Palacio de Carlos V, Pedro y Luis Machuca, del que se conserva el pórtico norte adosado a la torre de igual nombre. Esta parte del palacio no es visitable, pero puede verse perfectamente desde la Plaza de los Aljibes.

La visita oficial empieza en la sala del Mexuar, donde ser reunía el consejo de ministros, y donde el sultán impartía justicia. Ha sido muy modificada a lo largo del tiempo; las cuatro columnas centrales sostenían una linterna de luces que fue suprimida para edificar, en tiempos cristianos, una segunda planta. Se le unió una sala o patio que antes existía detrás de la balaustrada renacentista y se utilizó la estancia como capilla.

Al fondo de la sala podemos ver un pequeño oratorio con vistas al Albaycín, cuya entrada original se encontraba en el Patio de Machuca. Destaca el Mihrab, orientado hacia la Meca, de rica decoración.

Por una puerta salimos al Patio del Cuarto Dorado, unión entre este palacio y el de Comares. Tiene una hermosa fuente, copia de la original que actualmente se encuentra sobre la fuente del Patio de Lindaraja, pórtico de tres arcos al norte y la bella fachada del Palacio de Comares al sur. En la galería norte encontramos la habitación denominada Cuarto Dorado.

Palacio de Comares

Es el palacio más importante, residencia oficial del Sultán y lugar donde se encontraba la sala del trono. Fue edificado y ricamente decorado por Yusuf I, a quien debemos gran parte de las construcciones existentes en la Alhambra.

En el Patio Dorado encontramos la fachada de acceso a este palacio, de gran belleza y construida por Muhammad V, hijo de Yusuf I. En ella se abren dos Patio de los Arrayanes puertas, la de la derecha daba acceso a las dependencias familiares y la de la izquierda (por donde se continúa la visita) a la zona oficial del palacio. La decoración es muy rica en toda la fachada, con zócalo de cerámica, y yeserías, destacando el bello alero de madera.

Continuando la visita, llegamos al Patio de los Arrayanes, también conocido como de la Alberca y de Comares. Es un patio clásico de tipo arábigo-andaluz, con dos pórticos en sus lados menores, una gran alberca en la que se reflejan las construcciones, rodeada por macizos de arrayán, y dos pilas de marmol que vierten sus aguas en el estanque. Los pórticos tienes 7 arcos semicirculares, siendo mayor el central, de paños de yeso calados. Sobre el pórtico sur se elevan dos plantas, una con siete ventanas con celosías de madera, siendo la central doble, y otra superior ésta con una galería sobre el patio.

Las dependencias del pórtico sur quedaron destruidas al constuirse el palacio de Carlos V, que se adosa a éste. En el lado norte encontramos la mayor sala de toda la Alhambra, el Salón de Embajadores, antiguo saló del trono. Esta sala se encuentra cobijada dentro la Torre de Comares, que con sus 45 m. de altura es la mayor de toda la fortaleza. Para llegar a ella, y tras atravesar el pórtico encontramos, en primer lugar, la sala de la Barca, con hermoso techo de madera, copia del original que ardió en un incendio en el siglo XIX; como nota curiosa decir que, tras la puerta que se abre en la parte izquierda de esta sala se encuentra la letrina del palacio, no visitable. Saliendo de la sala de la Barca, en el espacio entre ésta y el Salón de Embajadores, podemos ver, a la derecha, un pequeño oratorio, probablemente reservado para el Sultán.

Llegamos ya al Salón de Embajadores, envuelto en una relajante penumbra. La iluminación nos llega de las ventanas presentes en los camarines que se abren en las paredes, tres por cada muro. En la central, frente a la puerta, era donde se situaba el trono y es la más ricamente decorada. A mayor altura. una serie de ventanitas caladas iluminan el bello techo de madera, que representa los siete cielos del cosmos islámico que recorre el alma del creyente hasta encontrar a Allah.

De nuevo en el patio, seguiremos la visita por una habitación del lado este, que nos comunica con el Palacio de los Leones. Esta comunicación es moderna, ya que antiguamente estos dos palacios no estaban comunicados directamente.

Palacio de los Leones

Construido por Muhammad V, hijo de Yusuf I, está considerado la cumbre del arte nazarí. Actualmente accedemos a este palacio desde una puerta, abierta en época Patio de los Leones cristiana, en una de las habitaciones del lado este del Palacio de Comares, ya que antiguamente eran palacios independientes.

La primera estancia que encontramos es la Sala de los Mocárabes, denominada así por su primitiva techumbre, hoy desaparecida. Tres arcos dan vista al patio, rodeado en sus cuatro lados por galerías de arcadas y con la famosa fuente de los Leones en su centro; hasta ella llegan pequeños canales de agua procedentes de las fuentes que se encuentran en las habitaciones que lo rodean. Los arcos se apoyan sobre columnas, a veces una, otras en grupos de dos, tres y hasta cuatro, todo ricamente adornado. De los dos lados mas cortos salen hacia el patio dos templetes con arcos de medio punto y de mocárabes.

Si salimos del patio hacia la derecha, entramos en la Sala de Abencerrajes, con fuente de mármol en su centro y sendas alcobas a sus lados. Destaca, sobre toda la decoración de la sala, la hermosísima cúpula de mocárabes, con forma de estrella de ocho puntas.

Continuando la visita llegamos a la Sala de los Reyes, llamada así por una de las pinturas que hay en su techo, que según la tradición representa a los primeros reyes de la dinastía.

Acabamos la visita a este palacio en la Sala de Dos Hermanas, con disposición muy parecida a la de la Sala de los Abencerrajes. Destaca aquí nuevamente la cúpula de mocárabes, esta vez de forma octogonal. El nombre de la sala se asocia a las dos grandes losas de marmol que hay, situadas en el suelo, al lado de la fuente. Desde esta sala pasamos, por la puerta que hay frente a la entrada, a la Sala de los Ajimeces y el mirador de Daraxa, probablemente la parte más bella del palacio. El nombre del mirador significa "los ojos de la casa de Aixa" debido a que, antes de que se construyeran las habitaciones del Emperador, desde aquí se divisaba, en primer plano, huertos y jardines; detrás de ellos, la muralla y al fondo el Albaycín. Es de destacar, por su curiosidad, el techo de este mirador, hecho de cristales coloreados.

Volviendo a la Sala de Dos Hermanas, seguiremos la visita por la puerta abierta en una de sus alcobas laterales, que nos llevará a las habitaciones del Emperador.


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  Fotografías  
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  Palacio del Mexuar  
   
 

Sala del Mexuar

 
   
 

Cuarto Dorado del Mexuar

 
   
 

Patio del Cuarto Dorado

 
  Palacio de Comares  
   
 

Fachada de Comares

 
   
 

Pórtico Sur

 
   
 

Alacena del Pórtico Sur

 
   
 

Mihrab del Oratorio del Sultán

 
  Palacio de los Leones  
   
 

Templete del Patio de los Leones

 
   
 

Bóveda de Mocárabes de la Sala de Abencerrajes

 
   
 

Sala de los Reyes

 
   
 

Mirador de Daraxa

 
desde el 16/10/2001